Vaya, vaya, todo se ponía más interesante aún; si aquello era un archivo con un nombre tan atrayente, el hecho de que estuviera protegido por una clave multiplicaba su interés por mil. Me asomé al pasillo y miré a la derecha y a la izquierda, como si fuera a cruzar una autopista. La cuadrilla de albañiles se afanaba en repartirse … Continuar leyendo »
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Capítulo 10: Unas cerezas, un peón y una clave de acceso… (versículo quinto, para mí un tubo, gracias)
—Buenas, aquí estamos otra vez. —Eh, oh, hola, Vicente, veo que has venido con… —Casi no me salía la voz del cuerpo. —Mi peón, ¿o es que no te acuerdas ya de él? Qué mala cabeza tiene este hombre, don Jaime; no sé cómo tiene valor de tenerlo aquí trabajando. —Eso mismo pienso yo a veces, je, … Continuar leyendo »
Capítulo 10: Unas cerezas, un peón y una clave de acceso… (versículo cuarto)
—¡Quieto, seas quien seas! ¡Suelta eso ahí! —Joder, cojones, qué susto… ¿Qué pretendes, matarme de un infarto y quedarte con la academia o qué? Era Jaime Calahorra, que alargaba la mano hacia una de los halógenos, desenroscando el embellecedor para sacarlo de su ubicación —esas cosas que se hacen antes de meterle mano a una obra—. Una vez más … Continuar leyendo »
Capítulo 10: Unas cerezas, un peón y una clave de acceso… (versículo tercero)
—No sé si me entiendes, Nieves, de verdad. Y encima ahora esto… Lo de la cinta… ¿Qué demonios significa? ¿Es que los maduritos le ponen o qué? Me siento utilizado, joder. No lo entiendo. —Vamos, tranquilízate… —Y cómo le digas a alguien, sobre todo a tu hermano, que me has visto u oído hablar así, te vas a enterar … Continuar leyendo »
Capítulo 10: Unas cerezas, un peón y una clave de acceso… (versículo segundo)
No quería reconocerlo, pero cada vez creía más en la hipótesis de que la muerte de mi vecina tenía que ver algo con todo este asunto; aunque, cuando lo pensaba, no sabía cómo podía haberla matado delante de nuestras narices. Si lo había hecho, tenía que haberla envenenado, no había otra posibilidad; pero ¿cómo la había envenenado?, si todos habíamos bebido … Continuar leyendo »
Capítulo 10: Unas cerezas, un peón y una clave de acceso… (versículo primero)
Nieves dejó sobre la mesa del salón tres cintas de video y una caja archivadora de cedés. Estaba realmente alucinada con lo que había visto tras los libros de la estantería. —Juan, es increíble lo que tiene ese hombre ahí guardado; es mucho peor de lo que yo pensaba. —Bueno, tampoco es malo, ¿no? Quiero decir que la pornografía no … Continuar leyendo »