Mira, para que luego digan… Regalándolo estoy. No dejes sin bajarte el segundo capítulo completo de “Juan Cacho o un cacho de Juan” pinchando capitulo_2 De nada. A mandar
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Capítulo 2: Amparito, Baskerville y las angustias de una madre (versículo sexto, Camilo)
Y así pasamos un buen rato; yo hablando por su boca, o mejor dicho, por sus dedos. Quería que ella tragara el anzuelo hasta el fondo, y para ello le sugería que fuera cuidadoso y galante, que le dijera cosas bonitas pero sin pasarse de celoso, que a veces fuera un poco pícaro, pero sin llegar a ser obsceno… Ella … Continuar leyendo »
Capítulo 2: Amparito, Baskerville y las angustias de una madre (versículo quinto)
—Oh, bueno, es que salgo muy tarde del trabajo, ya sabes cómo son en las oficinas, siempre hay algo atrasado y… En fin, os dejo que parece que he interrumpido una conversación muy interesante. —Eso, eso, que estábamos hablando de cosas de hombres. Ángel se impacientaba por momentos. —Gracias por la merienda, y a ver si nos vemos … Continuar leyendo »
Capítulo 2: Amparito, Baskerville y las angustias de una madre (versículo tercero)
—Ay, mi niño, qué sorpresa —me apretujaba, abrazaba y besuqueaba; con lo que me gusta a mí eso… Allí estaba ella, de nombre Dolores —qué gran acierto el de mis abuelos—, con la bata floreada que le trajo mi difunto padre de un viaje a Ceuta, sus pantuflas de pelillo por dentro y el sempiterno trapo en la mano derecha. … Continuar leyendo »
Capítulo 2: Amparito, Baskerville y las angustias de una madre (versículo segundo)
Media hora más tarde me bajé en la parada que quedaba junto a la casa de mi madre; cerca del centro de la ciudad, en la Plaza de Capuchinos. Es uno de esos barrios antiguos, centenarios, en los que la especulación ha permitido que las grandes casas de vecinos se fueran cayendo, una a una, como dientes de leche en … Continuar leyendo »
Capítulo 2: Amparito, Baskerville y las angustias de una madre (versículo primero)
El viernes por la mañana me despertó la estridencia de los altavoces de un coche vomitando propaganda electoral. Sí, efectivamente, se acercaba esa época en la que todos los políticos se convierten en felices abrazadores de niños, especialistas en promesas difíciles de cumplir y fáciles de hacer, hábiles contertulios cargados de frases rebuscadas e inteligentes —evidentemente paridas por el cerebro de otro— … Continuar leyendo »