Acerca de muá

Vaya veranito; con lo tranquilo que estaba yo en mi casa, con mis pelusas debajo de los muebles, mi ropa por planchar, mis clases particulares a Ángel —el vecino del segundo— y mi trabajito de los veranos en la academia «La Milagrosa», ahora va y se me cruza Amparo, una chavala de no mucho más de veinte, y me monta un follón de tres pares en la conciencia. Y yo, a mis treinta y pico, con el corazón a mil por culpa de una chica de la que podría ser el padre, o casi. Pero eso no es todo, qué va…

Anuncios

Gracias por dejar tu comentario...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s